Autor: Norberto Levinton, Esteban Snihur

Editorial: Contratiempo Ediciones - Buenos Aires, Arg.

Año: 2015 1a ed

 

Sinopsis:

El término frontera ha sido definido en guaraní como tetovapi o “frontera de enemigos”, en español como “confín de un estado” “franja de un territorio ubicada en torno a los límites internacionales de un estado” y en portugués, donde se diferencia límite de frontera: “frontera refiere-se a uma regiao ou faixa, enquanto que o termo “límite” está ligado a uma concepçao imaginária”. La cuestión del sentido del término se despliega en toda su dimensión retórica. Es por eso que Mantecón Movellán habla de polisemia histórica del concepto de frontera. En coincidencia, con la asignación de múltiples significados, para Boccara la frontera es una construcción retórica, material e ideológica. A su vez Hennesy, comparando con el oeste americano, pero también resaltando la multiplicidad significativa, afirma que “in latinamerica... there is no west, there is no frontier; there are only frontiers”. Es decir que si pretendemos aportar a la compleja noción de “territorio misionero” entendemos que deberíamos partir de una concepción abierta y pragmática asociada a una definición de frontera cambiante en el tiempo propia de un espacio -a veces de fricción, a veces de interrelación- entre indios, españoles y portugueses. Es indudable que en los siglos XVI y XVII existía una frontera desvaída y mal definida por la cartografía. Hasta el siglo XVIII pudieron mantenerse imprecisos los límites de los dominios españoles y portugueses en América por cuestiones técnicas. Colaboró con esta situación la presencia de otras naciones como Gran Bretaña, Francia y Holanda. Siempre estuvieron presentes las manipulaciones ideológicas de los mapas. Además hubo amplias zonas de nadie -extremaduras las llamaron en la Edad Media- que continuaron perteneciendo a los indios durante largo tiempo. Ante esta situación está perfectamente claro que la mejor defensa de una zona consistió en su poblamiento. Ese fue el rol que asumieron las llamadas misiones jesuíticas.

 

Misiones: Territorio de Fronteras (1609-1895)

$950
Misiones: Territorio de Fronteras (1609-1895) $950

Autor: Norberto Levinton, Esteban Snihur

Editorial: Contratiempo Ediciones - Buenos Aires, Arg.

Año: 2015 1a ed

 

Sinopsis:

El término frontera ha sido definido en guaraní como tetovapi o “frontera de enemigos”, en español como “confín de un estado” “franja de un territorio ubicada en torno a los límites internacionales de un estado” y en portugués, donde se diferencia límite de frontera: “frontera refiere-se a uma regiao ou faixa, enquanto que o termo “límite” está ligado a uma concepçao imaginária”. La cuestión del sentido del término se despliega en toda su dimensión retórica. Es por eso que Mantecón Movellán habla de polisemia histórica del concepto de frontera. En coincidencia, con la asignación de múltiples significados, para Boccara la frontera es una construcción retórica, material e ideológica. A su vez Hennesy, comparando con el oeste americano, pero también resaltando la multiplicidad significativa, afirma que “in latinamerica... there is no west, there is no frontier; there are only frontiers”. Es decir que si pretendemos aportar a la compleja noción de “territorio misionero” entendemos que deberíamos partir de una concepción abierta y pragmática asociada a una definición de frontera cambiante en el tiempo propia de un espacio -a veces de fricción, a veces de interrelación- entre indios, españoles y portugueses. Es indudable que en los siglos XVI y XVII existía una frontera desvaída y mal definida por la cartografía. Hasta el siglo XVIII pudieron mantenerse imprecisos los límites de los dominios españoles y portugueses en América por cuestiones técnicas. Colaboró con esta situación la presencia de otras naciones como Gran Bretaña, Francia y Holanda. Siempre estuvieron presentes las manipulaciones ideológicas de los mapas. Además hubo amplias zonas de nadie -extremaduras las llamaron en la Edad Media- que continuaron perteneciendo a los indios durante largo tiempo. Ante esta situación está perfectamente claro que la mejor defensa de una zona consistió en su poblamiento. Ese fue el rol que asumieron las llamadas misiones jesuíticas.